la tornada d’un vaixell,
retorn d’un passat
ple de quimeres
que t’angoixa.
Descalços,
passejant per una platja
estranyament buida,
filant converses de temors
amb pensaments d’esperança,
embolcallats de tant en tant
amb ribets de desconhort.
Les paraules de consol
et semblen buides,
d’amic que t’aguanta la pena.
Em parles d’alés oblidats,
de pell rebutjades,
de nits eternes
que mai deixen néixer
la matinada esperada,
de braços estrenyent el no res,
i d’un tel de mort
que et sembla apropar-se,
del temor a somiar,
de veure-la de nou.
I jo fermant el nus de la gola,
mantenint una lluita
amb les llàgrimes,
prement fort
les dents serrant així
els crits que volen sortir,
t’encolomo les darreres paraules
que em queden
per donar-te suport
i eixamplar-te l’horitzó
de l’esperança.
Et deixo assegut al port,
preguntant a la distancia
si ella arriba amb el mestral.
Callat,
me’n vaig,
sense preguntar-te
si ten recordes
que mai més
em tornarà el somriure
que em vas furtar,
enamorant-te d’ella.
Disculpa por destrozar tu bellísima lengua con esta pésima traducción.
ResponEliminaAMBOS ESPERAMOS SOLEMNES
Ambos esperamos solemnes
la vuelta de un barco
que retorna de un pasado
lleno de quimeras
que te angustia.
Descalzos,
paseando por una playa
anormalmente vacía,
hilando conversaciones de temores
con pensamientos de esperanza,
envueltos de vez en cuando
con ribetes de desconsuelo.
Las palabras de consuelo
te parecen vacías,
y son palabras de amigo
que aguanta la pena.
Me hablas de alas olvidadas,
de pieles rechazadas,
de noches eternas
que nunca dejan llegar a nacer
la madrugada esperada,
de brazos que estrechan la nada,
y de un velo de muerte
que parece aproximarse
ante el temor de soñar
y de verla de nuevo.
Me oprime este nudo en la garganta,
manteniendo una lucha
con mis lágrimas,
y presiono fuertemente los dientes
sujetando los gritos que quieren salir.
Te dedico estas simple palabras,
las últimas que ya me quedan
para darte todo mi apoyo
y ampliarte el horizonte
de la esperanza.
Te dejo sentado en el puerto,
preguntando a la distancia
si acaso ella llegará con el próximo mistral.
Callado,
me voy,
sin preguntarte
si tú recuerdas aún
que nunca más
volverá aquella sonrisa
que me hurtaste
y te enamoraste de ella.
Un petó